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April 10 No se olviden del pasado aunk pese el corazon...
Mantiene Cerro del Potosí 500 años de sometimiento y miseria indígena
December 11, 2007 - 2:01PM
Potosí, Bolivia- De lejos es una bella e imponente colina roja enclavada , pero de cerca el Cerro del Potosí es un lugar por donde han pasado más de cinco siglos de sometimiento a millones de mineros indígenas y nadie se inmuta...
Sitio donde unos 15,000 mineros trabajan cada día a cuatro 1,070 metros de altura sobre el nivel del mar y sobreviven gracias a la hoja de coca que mastican y al "whisky" de los Andes (alcohol de 94 grados) que beben.
Ariel Choque es un niño minero quechua, de 13 años....
"Algún día me gustaría tener una de esas", dice Ariel al explicar que los fines de semana visita a su madre para entregarle el dinero que gana en la mina y acompaña a su jefe, Franklin Condori, a quien le gusta ir a la cantina a tomar "whisky" y a buscar "señoritas".
Muchos de los que viven en la bulliciosa ciudad, con 36 iglesias, grandes salones, restaurantes, bares, agencias de viajes y algunos hoteles de lujo, no saben lo que pasa arriba, en el techo del mundo, donde camina el hambre y la miseria
Uno de esos rostros que se pierden entre socavones, de donde extraen plata, estaño, zinc, bronce y plomo es el de Ariel, quien desde el inhóspito paraje del "Cerro Rico" afirma a Notimex que él es un "experto" porque trabaja desde que tenía nueve años.
El menor golpea dos piedras, muestra pequeños puntos color gris y asegura que son fragmentos de plata que, sin embargo, a pesar de haberlos extraído, no le pertenecen, pues él es apenas un peón, un jornalero .
Ariel es un "chasquiri" (ayudante de perforista) y trabaja con Franklin Condori, un joven de 23 años cuyo delgado cuerpo se ha curtido con el duro trabajo de la mina.
Durante la colonia fueron extraídos del "Cerro Rico" unos dos mil millones de onzas de plata y en la actualidad de ese lugar salen cuatro mil toneladas por día de concentrados de plomo, plata, zinc, antimonio y estaño.
En las afueras esta ciudad, fundada el 1 de abril de 1545 cuando se empezó a explotar el "Cerro Rico", están las vetas más ricas del mundo donde funcionan unas 55 cooperativas que están en manos de unos cuantos dirigentes que no aceptan ventilar sus asuntos. Los indígenas quechuas son los encargados de extraer los minerales, pero ellos, los verdaderos dueños ancestrales del cerro, no logran arañar nada de la abundante riqueza que pasa por sus manos.
Aquí las mujeres están tristes porque no tienen dinero, ni documentos para cobrar cuando algún familiar muere en la mina, tampoco cuentan con actas de nacimiento ni reciben la renta cuando enviudan y que el patrón debe pagarles.
Algunas mujeres trabajan como "guardas" (vigilantes de las minas) y son más aguerridas que los hombres porque, piedra en mano, ahuyentan a quien quiera conversar con ellas, mientras otras son "palieres" (indígenas que golpean la piedra para sacar los minerales).
En el libro turístico de ‘Lonely Planet’ que compré sobre Bolivia afirman cosas como las siguientes: “se ha estimado que en los tres siglos de dominio colonial –1545 a 1825- murieron cerca de ocho millones de africanos e indios por las condiciones apabullantes”. Los españoles obligaban a los mineros a pasar días y hasta semanas enteras sin salir a la superficie. Más adelante dicen: “las cooperativas continúan operando en condiciones que han cambiado poco de las del período colonial”, y luego: “condiciones de trabajo que deberían haber desaparecido con la Edad Media”
Por Pablo Rodas Martini
Opinión : Niños mineros atrapados en un ciclo de peligro (diario boliviano)
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Posted by _publisher on 22/8/2005 9:01:09 (5850 reads)
Más de 800 niños, viven de diferentes actividades mineras en el Cerro Rico de Potosí, donde la privatización y una economía estancada atrapa a familias en un ciclo de peligro y muerte temprana.
A sus 14 años, Basilio Vargas, tiene un físico poco desarrollado. Aparenta tener 10 y habla con gran naturalidad del trabajo en las minas del Cerro Rico de Potosí. La muerte de su padre lo obligó a abandonar su niñez y convertirse en el sustento de su familia. Sin embargo, gracias a la Organización No Gubernamental Kinder Not Hilfe (KNH) y su proyecto para la niñez minera, hoy Basilio, uno de los 250 niños del programa, tiene esperanza en poder cumplir sus sueños, incluso llegó a ser actor del documental ?Los mineros del diablo?. Basilio trabajó en estas labores desde sus diez años. Recibía un pago de 40 bolivianos por día y, aunque admite que su pequeño cuerpo ya sufre las consecuencias de la dura labor, se ilusiona. ?Algún día quisiera estudiar turismo y ser guía. Acá los guías ganan bien, sobre todo si hablan inglés?. Basilio trabajó en la mina La Cumbre, en ocasiones, su hermano menor Bernardino también ayudaba en algunas actividades mineras. ?Sacaba la carga y hacía turnos. ?Yo trabajaba como chasquiri (persona que palea y carga el mineral). Algunas veces volteaba la carga y seleccionaba algunos minerales?, nos contó Basilio. Esa labor apenas lo soportan los adultos, pero niños incluso de ocho años están bajo tierra buscando vetas, atrapados en ciclos de pobreza y con pocas oportunidades de salir.
Camino a la muerte El Cerro Rico de Potosí, guarda en su interior a miles de almas, ?El Tío se lo ha comido?, cuentan los mineros. Cientos de historias se tejieron en su interior, hasta las más asombrantes, muchas de ellas quedaron en silencio, otras son el testimonio de la actividad más peligrosa del mundo. Según el director nacional de KNH, Alberto Mosquera, más de 800 niños, viven de diferentes actividades mineras en el Cerro Rico de Potosí, donde la privatización y una economía estancada atrapa a familias en un ciclo de peligro y muerte temprana. Vulnerabilidad hacia deslizamientos de montañas, gases tóxicos y polvo, sofocación, y explosiones. Cada día, centenares de niños se reúnen desde las 8:00 en las faldas del Cerro Rico y el resto de los centros mineros, junto a personas adultas para pijchar coca, fumar cigarrillos, tomar alcohol a pequeños sorbos y, de esa manera, alistarse para comenzar un largo día en las minas, donde el oxígeno escasea. Derrumbes de las galerías vetustas, explosiones de gas por falta de ventilación, sin olvidar la salmonelosis causada por la contaminación del agua y de las tierras por la mina, la tuberculosis y la parasitosis, es el entorno que los rodea. Los mineros muchas veces trabajan sin máscaras, sin equipamiento de protección, mangueras de aire, agua o carros para llevar piedras. Para un minero, el promedio de vida es de 40 a 45 años, para las mujeres (que no ingresan a las minas por creencias) es de 50 a 55 años. Sin embargo, KNH proyecta que los niños y adolescentes superen dicho promedio de vida con alternativas de trabajo diferente.
Programas
Son varias las ONGs que intentan ?erradicar? el trabajo en la minería, ofreciendo distintos programas y con diferentes visiones. ?Nosotros no creemos que el trabajo infantil en las minas se pueda erradicar, es una necesidad de los niños y de las familias para mejorar sus condiciones económicas, al no haber una alternativa de trabajo?, afirmó el director nacional de KNH, Alberto Mosquera. KNH, hace dos años, incorporó un proyecto que abarca a 255 niños, el cual plantea mejorar las condiciones de trabajo, educación y la salud preventiva. Asegurar que los niños puedan continuar con sus estudios y tecnificarse en algún oficio, como carpintería, turismo, cerámica, tejidos u otros, ?es abrir un panorama para minimizar los problemas?. ?No estamos auspiciando a que se queden en la mina, sino que tengan mejores condiciones de vida y un futuro en qué pensar. En algún momento se romperá la cadena del trabajo familiar?, expresó Mosquera. En este momento existen 11 jóvenes que ya están en universidad y muchos niños dejaron la mina para continuar la escuela, como Basilio. Junto con la Federación de Cooperativas Mineras de Potosí intentan minimizar la presencia de los niños mineros en Bolivia, aunque la realidad les sobrepasa. Satisfecho por los logros conseguidos e insatisfecho por el camino largo que les queda por recorrer, Mosquera aseguró que la cooperación internacional es una inversión mínima, cuando se trata de salvar vidas.
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MONTAÑA MAJESTUOSA
El Cerro Rico constituye la valiosa riqueza de la ciudad, el cerro vigilante y eterno es atravesado por muchas bocaminas y socavones, muchos de los cuales están interconectados formando intrincados laberintos.
Su nombre, en idioma quechua, "Sumaj Orko", significa cerro magnífico y alude a la abundancia de plata contenida en este monte minero. La primera veta de este metal fue descubierta por Diego Huallpa. El conquistador español Gonzalo Pizarro se adueñó del asentamiento minero levantado alrededor del cerro, que dio lugar a la fundación de la ciudad de Potosí un año después.
En su interior, la mina Pailaviri, se encuentra dividida en 17 niveles a los cuales se puede acceder mediante un elevador que alcanza los 240 metros de profundidad. La temperatura varía en los 45º C. Hacia arriba del nivel de ingreso a unos 70 metros de altura, puedes encontrarte con el "Tío", una representación del demonio o deidad poseedora de las minas a quien se ofrenda para sacar el metal de sus entrañas. Pailaviri trabaja sin cesar desde el año 1,545 y se la considera como la mina más antigua cercana a la ciudad.
les dejo esta cancion...
POTOSÍ
Para los que tienen miedo Vamo´, arriba, tengan fé Pa´ los que ya se la juegan No se olviden lo que fue Pa´ los que están enterrados Más allá del socavón Hay que darle coca al tío Y laburar con su perdón Voy, Potosí, voy Procurando dinamita Fuego y catalizador Con el pico reventado Cada vena a su sabor Cuatro horas masticando Para poder descansar Dos minutos con el diablo Y otra vez vuelve a picar Voy, Potosí, voy Será que no tienen miedo Dentro de la oscuridad Como topos por el suelo Con la suerte, su verdad Para todos día a día Para muchos tradición No se olviden del pasado Aunque pese el corazón Voy, Potosí, voy Ahora ya no sale nada Sólo escucho la explosión Que revienta las entrañas Ya cumplida la ambición Y esa voz no está tan lejos Que llora necesidad Caminando el laberinto Sigue pidiendo igualdad.
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